Via Barrapunto doy con un muy interesante artículo de un avance en la Universidad de Yale donde se entremezcla física/mecánica cuántica con física de microondas, con el objetivo de dar un nuevo paso hacia crear el primer computador cuántico.

Aunque suene a chino, no es tan difícil de comprender; la computación actual está basada en información digital, esto es, CEROS y UNOS (bits). El almacenamiento de información cuántica, es decir, el utilizar cubits en vez de bits, hace que tanto las posibilidades de almacenamiento como las velocidades de proceso aumenten de forma exponencial. Cualquiera que haya leido algo de este mundillo  sabe que me refiero a los espines atómicos y a las posibilidades de mantener partículas atómicas en posiciones estables y duraderas.

Bueno, pues parece que investigadores de Yale han dado con un método que permite amplificar las picométricas señales de radio que hacen falta para “domesticar” a los átomos a temperaturas muy bajas, de forma que se consigue lo marcado en el anterior párrafo. Es decir, un amplificador de radio pero sin pasarse. Una señal de radio excesiva implica demasiada energía transmitida, que a nivel atómico se convierte en efecto cinético y la acelera, cambiando automáticamente su posición: es decir, es como si intento enseñar a mi perro a que se siente con una galleta y cada vez que lo intento cambia de sitio; si no lo consigo mantener quieto nunca aprenderá a sentarse, y ahora se ha conseguido una “galleta” que hace que el perro no se mueva. Aunque el simil es muy chabacano y me cargo el principio de incertidumbre de Heisenberg, a nivel macroscópico creo que me explicado…

Perdón por el explaye si me estoy pasando, me coincide con un libro que estoy devorando sobre gravitación cuántica y teoría de cuerdas y me ha venido como anillo al dedo.

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