
El sábado estuve de turismo enológico en una bodega de la montaña alicantina, Vins del Comtat. Se trata de una pequeña bodega, con producción de unas 210.000 botellas/ año, y entre los que se encuentran pequeñas joyas como el Cristalí (blanco dulce, estilo Casta Diva) y el Penya Cadiella, uno de mis descubrimientos enológicos del año pasado. Tuve la suerte de que me enseñara la bodega (incluido proceso de producción) el mismo dueño, Vicente, y tras 2 horas de charla uno termina, aparte de más contento (no queráis saber porqué… :-)), más ilustrado.
En fin, la relación con Tecnología o más concretamente con Infraestructuras Inalámbricas la explico ahora. Desde hace ya varios años existen soluciones tecnológicas de malla para el mundo vinícola: redes de sensores en baja frecuencia (generalmente zigBee) que sirven para transmitir datos sobre mediciones de temperatura, humedad, crecimiento, etc. Hay empresas americanas y españolas desarrollando esta tecnología, desde el propio chipset hasta la aplicación de monitorización y gestión de informes. Les conozco y creo que les va a ir muy bien.
En esta bodega no se lo podían plantear, y no por una cuestión de inversión (ya que estas son progresivas en función del número de Hectáreas a controlar) sino por una razón mucho más sencilla, y a la vez de más peso: no saben qué medir porque no lo pueden comparar con nada. No tienen históricos. Un año o una semana de recogida de un excelente tempranillo, por ejemplo, no saben qué temperatura hizo por la mañana, con qué humedad, y cuánto medía el tallo principal de la cepa. Por ejemplo.
Es decir, no sólo no saben con qué comparar, sino que tampoco saben qué medir. ¿Qué tallo? ¿el diámetro? ¿el incremento de grosor? ¿en la tierra, o a 20 cm? … Como no hay 2 vinos iguales porque no existen 2 uvas similares en 2 condiciones idénticas, la tecnología no les aporta nada especial. Pero claro, es la pescadilla que se muerde la cola: si no empiezan un año por recoger un histórico, y a estudiar poco a poco tendencias, nunca podrán comparar nada con nada.
Este ejemplo del fin de semana me ha llevado a trasladar el modelo a una situación como la de las muniFis, que muchos Ayuntamientos no terminan de ver las ventajas (”¡si ya hay ADSL, ¿quién va a contratar esto?!“) porque no se atreven a empezar y, por lo tanto, parten de un histórico y unas referencias [locales] nulas. Pero al final todos terminarán cayendo, como en el vino. Es cuestión de tiempo.
En las ciudades, al igual que en las bodegas, “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar“.
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